Un jurado de Nashville, Tennessee, concedió a Erin Andrews un veredicto unánime de $55 millones, declarando al acosador convicto, Michael Barrett, culpable en un 51% y al hotel Marriott en la Universidad de Vanderbilt en un 49%.
Más adelante, el hotel y Andrews llegaron a un acuerdo confidencial en abril de 2016. Este juicio de alto perfil, ampliamente cubierto por los medios de comunicación, ayudó a descubrir el problema del tráfico online de pornografía no consentida. El caso ha llevado a los legisladores de varios estados a implementar protecciones más fuertes contra el acoso y promulgar penas más severas contra cualquier persona condenada por fotografiar ilegalmente a otra persona para obtener gratificación sexual. El veredicto también dio lugar a cambios significativos en los procedimientos de los hoteles para garantizar la seguridad y la privacidad de los huéspedes en todos los hoteles de Estados Unidos, incluyendo California.
El juicio de Nashville contribuyó a movilizar los esfuerzos para aprobar un proyecto de ley (HB 1779), que está siendo considerando en Tennessee, que requeriría que las personas condenadas por tomar ilegalmente fotos o videos de alguien por razones sexuales se registren como delincuentes sexuales. El caso de Andrews también ayudó a impulsar los esfuerzos para presentar un proyecto de ley en California llamado “Keeping Everyone Reliably Safe Act o STALKERS”. Su objetivo es fortalecer las leyes contra el acoso y empoderar a los fiscales mediante el aumento del alcance de las leyes existentes para cubrir los actos de monitoreo electrónico, incluyendo el software espía, las escuchas, la videovigilancia y otras nuevas tecnologías a medida que se desarrollan.